Los “manzana mordida” del videojuego

Los “manzana mordida” del videojuego

mario_and_sonic_by_legend_tony980-d6jfqb3Hace más de quince años, cuando aún era un querubín de primaria, se distinguían entre mis círculos de amigos tres tipos de personas en función de sus gustos y posibilidades videojueguiles: estaban los de Sonic, los de Mario, y los de recreativa. Éstos últimos, los pobres, eran aquellos que no habían logrado convencer a sus padres de que les comprasen una consola e iban al local más cercano a dejarse cinco duros siempre que podían. Los otros dos perfiles vivían permanentemente enfrentados, siempre defendiendo a capa y espada la consola que tenían (porque por esos tiempos era difícil tener más de una) y, por ende, al personaje icónico que iba asociado a ella.

A mí por entonces me tocó disfrutar de Mario, pero como siempre me gustaron los videojuegos en el sentido más amplio de la palabra, me colaba cada vez que podía en casa de un vecino que tenía una Mega Drive con el primer Sonic. La verdad es que el erizo azul me entusiasmaba: esos colores tan vivos, la sensación de velocidad, las melodías pegadizas… ¡qué juegazo! Me costaba entender por qué algunos colegas tiraban de orgullo y rechazaban jugar a títulos como este solo porque no aparecían en la consola que por entonces tenían, como si fuesen ellos los dueños de la compañía y no quisieran flirtear con la competencia. No sabían lo que se perdían.

Hoy día, habiendo llovido mucho desde entonces y con todo lo que ha cambiado el panorama, veo que aún hay gente que piensa que los videojuegos son como el fútbol, y que no se puede ser aficionado a un estudio y apoyar a otro a la vez. Me sigo encontrando a gente que lleva más de una década comprando consolas de Nintendo y que lo seguirá haciendo casi por tradición, sin preguntarse siquiera si es o no la mejor opción. Consumidores poco exigentes y aficionados que rechazan sistemáticamente probar un Halo, un God of War o un Shadow of the Colossus solamente porque no quieren apoyar a la compañía rival. O, visto desde el otro bando, personas que en el siglo XXI aún siguen pensando que Mario es para niños.

Como amante de esta forma de expresión artística, me da lástima encontrarme con situaciones así, con mentes herméticas. Descubrir que, tras décadas de historia y ahora que los medios de comunicación y la opinión pública han dejado de hostigar diariamente al videojuego, somos los propios jugadores los que tumblr_n44jdwbkwq1tu022ro1_400tenemos prejuicios hacia ellos. Veo cómo se está perdiendo progresivamente la capacidad crítica del usuario respecto a lo que es un juego de calidad y lo que no, y cómo se sigue consumiendo más por el sello que hay detrás que por su verdadero valor artístico. Parece que no hemos aprendido nada.

Siempre lo he sostenido: desde el punto de vista del jugador (del de verdad), la competencia es lo mejor que le puede ocurrir al mercado, ya que obliga a cada compañía a dar lo mejor de sí misma para destacar, y más en el escenario actual, en el que los estudios independientes cada vez tienen mayor protagonismo. Hay auténticas joyas en cada generación y consolas dispuestas a ser jugadas, y muchas otras más que aún están por llegar. En lugar de posicionarnos en el fanatismo absurdo, como si Nintendo, Sony o Microsoft nos diesen de comer, deberíamos aprovechar cada buen título que nos ofrecen y disfrutarlo independientemente de quién esté detrás y cuál sea su género. En definitiva, dejarnos aficionar por el videojuego, y no por las macro campañas de marketing que los acompañan.

Alejandro Redondo

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