El jugador espectador

El jugador espectador

La interacción es un elemento fundamental de cualquier juego, da igual si los participantes están jugando al escondite, disputando un partido de fútbol, poniendo cara de póquer delante de sus cartas o luchando contra una IA que coloca obstáculos para llegar a un objetivo.

De la misma forma que existen los jugadores, siempre han existido los espectadores. Es algo bastante habitual en todos los deportes: una élite de jugadores (o al menos, profesionales en cierta medida) se disputan títulos oficiales mientras los aficionados vitorean a sus héroes para que alcancen la victoria. ¿Podríamos traducir esto al terreno de los videojuegos? Sin duda, aunque el fenómeno del espectador de videojuegos ha evolucionado mucho en los últimos años: ha pasado de ser un concepto reducido y local a convertirse en un movimiento masivo e internacional.

Recuerdo que en mis años mozos los chavales completaban algunas aventuras para un jugador a medias (la falta de recursos para tener consolas o juegos propios agudiza el ingenio). Un nivel tú y otro yo, dos mentes pensando la solución de un acertijo y una puñetera voz que te ayuda y te incordia a partes iguales: “cuidado con el enemigo que viene por la espalda, en la habitación anterior te has dejado un cajón sin mirar, déjame el mando que yo sé pasarme esto”.

Recientemente he vuelto a vivir algo parecido con ciertos juegos de terror: P.T., Alien: Isolation, Outlast o The Evil Within me han puesto de nuevo en el lugar del jugador espectador. Ver a un amigo jugando a un survival horror me ofrece una dosis tolerable de miedo y mucha diversión al compartir gritos y repullos.

Por otro lado, cada día hay más juegos cuya narrativa se acerca bastante a la del cine. Estos juegos se prestan a ser vistos y compartidos como una película: retumbados en el sofá y con palomitas por delante. No me cuesta imaginar a mucha gente “pasándose” así The Last of Us, Heavy Rain o Beyond: Two Souls. La única diferencia es que de vez en cuando puedes interactuar con la persona que lleva el mando (sobre todo si es alguien torpe y te dan ganas de arrebatarle el control para seguir tú).

Pero todo esto sigue siendo la punta del iceberg, la parte clásica de un fenómeno internacional que cada día tiene mayor calado. El movimiento de los espectadores de videojuegos sigue gestándose y creciendo día a día, las compañías lo saben y por ello cada vez ponen más herramientas al alcance de los jugadores para que compartan sus partidas (en directo o en diferido) con amigos y seguidores.

Competición de eSports en el Staples Center de Los Angeles (imagen: WebDevs.co)

Los youtubers se han erigido en poco tiempo como las nuevas estrellas mediáticas. Cuentan con una influencia brutal entre las generaciones más jóvenes y eso es algo que las grandes compañías están explotando a base de bien como una de sus ramas de marketing más eficaces. Algunos youtubers juegan en plan cafre para grabar vídeos de humor, pero otros son auténticos profesionales de los e-sports que retransmiten sus partidas mientras que sus seguidores toman nota de cada técnica, truco y estrategia.

La base de los e-sports es la competitividad.  Estos videojuegos requieren entrenamiento y una entrega absoluta para aquellos que ya no juegan solo por diversión sino que buscan hacerse un hueco dentro de alguna liga profesional y con ello poder hacer algo de dinero. Los e-sports se encuentran en continua evolución, ya sea incorporando nuevos personajes y escenarios o realizando continuos balances de estadísticas para equilibrar a los bandos en liza. Incluso sin haberlos probado, todo aficionado a los videojuegos habrá escuchado algo de las competiciones mundiales de League of Legends, DOTA 2, Counter Strike, Starcraft II y las cantidades astronómicas de dinero que se mueven gracias a los patrocinadores de productos gamers (teclados, ratones, volantes y demás gadgets de precisión) y a la retransmisión de las partidas por Internet, un negocio que mueve ingentes cantidades de dinero gracias a la publicidad.

Desde hace solo dos o tres años, ya es impensable un solo evento de videojuegos donde no esté presente un torneo de League of Legends. Cada vez se le dedica más espacio a este tipo de juegos, con pantallas enormes y comentaristas de nivel que retransmiten en vivo y en directo las jugadas más emocionantes. Mientras eso ocurre, cientos de zagales gritan, chiflan o alaban los movimientos de los equipos que compiten como si se tratase de un partido de fútbol. Para aquellos que apenas conozcan los e-sports puede que todo este fenómeno les resulte raro e indescifrable, pero de  aquí a poco tiempo no me extrañaría que este tipo de videojuegos cuenten con tantos espectadores (ya sean jugadores o no) como otros deportes muy populares. ¿O acaso todos los que ven partidos de fútbol lo practican después? Pues eso.

 

Héroes de Papel

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